¿Por Qué Sucumbimos Ante La Fantasía?

Este artículo fue publicado posteriormente en Areo Magazine (24 de diciembre)

Una mariposa que intenta volver a entrar en el capullo. Un bebé tratando de gatear hacia el útero. Una persona que intenta empujar la pasta de dientes nuevamente dentro de su tubo. Ver estas cosas sería ver algo menos absurdo que ver a los Demócratas y otros izquierdistas retornar a sus delirios preelectorales después de un difícil despertar en noviembre.

Hay una gran cantidad de razones de por qué perdimos en 2016: traicionamos a los sindicatos y la clase media; nuestros políticos "liberales" se comunicaron con las mismas personas que jugaron un papel en la crisis financiera de 2008, nos negamos a condenar la Alianza Trans-Pacífico en nuestra plataforma, no ocultamos nuestra manipulación de las primarias presidenciales y tratamos de distraer a las personas de nuestra espina dorsal económica y ética al asumir las molestas causas de la política de identidad, que dice ser la "unidad" mientras dividimos a todos en mil pequeños grupos y los enfrentamos unos a otros.

Pero este artículo no trata sobre lo que hicimos para perder.

De lo que se trata realmente este artículo es de una descarada obstrucción auditiva.

La tendencia de la izquierda a creer que no podemos equivocarnos.

La derrota de nuestro horrendo candidato ha sido culpa de una potencia extranjera, fanáticos, noticias falsas, el colegio electoral, y la lista continúa. Pero no hemos considerado la dolorosa y obvia verdad de que fuimos derrotados porque hemos perdido el contacto con las personas que pretendemos cuidar: el trabajador manual y, más ampliamente, la clase media estadounidense. Enfrentar esa verdad sería demasiado doloroso para nosotros. Es demasiado doloroso para nosotros.

En cambio, preferimos pretender que el hecho de que Rusia piratee y filtre correos electrónicos del DNC nos costó la elección. No importa que si no hubiese habido corrupción en la primaria del DNC por empezar, no hubiese habido un escándalo que se filtre. No, ese no es el punto, dicen los demócratas. El punto es que perdimos por culpa de Rusia por revelar cuán corruptos somos. Aparentemente, es preferible otra "intimidación roja" al Partido Demócrata antes que descubrir lo que está mal en sí mismo y hacer los cambios necesarios.

Además, nosotros los demócratas preferiríamos pretender que el hecho de que perdimos en los estados tradicionalmente demócratas, donde no se había perdido desde los 80 (Michigan, Wisconsin, Pennsylvania), no es algo de lo que preocuparse o sobre lo que reflexionar. Todo lo que estamos haciendo está bien. En serio. Muévanse amigos, no hay nada que ver aquí.

Como afirma la edición de este mes de The Economist: "La intelectualidad occidental cómodamente en su cámara de resonancia ha hecho un trabajo pésimo de entender lo que está sucediendo, ya sea rechazando a los populistas como chiflados o demonizándolos como racistas". Pero la razón de por qué la intelectualidad occidental (que está abrumadoramente a la izquierda) ha hecho un "triste trabajo de entender" es porque cuando te decís a vos mismo que estás en "el lado correcto de la historia" todo el tiempo, realmente no hay posibilidad de que hagas algo mal. Otras personas, en este caso el electorado estadounidense, solo tienen que "ponerse al día" con vos. Qué elitismo espantoso.

Y para que no dudes de que esta es la actitud actual de la mayoría del Partido Demócrata, considerá la reelección de Nancy Pelosi como líder de la minoría del parlamento hace poco menos de un mes y lo que ella tuvo que decir cuando John Dickerson de Face The Nation le preguntó si los demócratas querían una nueva dirección para el partido después de la victoria de Trump: "No creo que la gente quiera una nueva dirección". Es realmente difícil para mí decidir qué es más deprimente, su respuesta o el hecho de que su respuesta sea probablemente cierta.

Y así en 2017, los liberales continuamos con nuestra insoportable arrogancia y esnobismo. En 2017 aplastamos, todavía cargando con el equipaje de la creencia de que tenemos un monopolio en el plano moral. En el nuevo año marchamos con la creencia de que el electorado solo necesita ser más sermoneado, solo se necesita que las celebridades ricas le digan más qué hacer, solo necesita ser más menospreciado por los ultrajes de las redes sociales. Que nada está mal con nosotros, excepto que "no estamos llegando" ... ¡oh, malditos rusos! La creencia de que eventualmente los Proles despertarán a su rechazo troglodita de nuestra "diversidad" (por supuesto, una diversidad superficial, no la amenazadora diversidad de la franja intelectual).

Luego, cuando llegue la próxima elección y perdamos de nuevo- sacudiremos la cabeza como lo hicimos esta vez, todos llegamos al acuerdo de que nuestros hermanos y hermanas estadounidenses todavía tienen más para "ponerse al día", y elegiremos a Nancy soy-un-robot-con-una-sonrisa-enyesada-en-mi-cara Pelosi como líder de la minoría del parlamento por tercera vez. Porque, fiel a nuestra mascota, actualmente realmente somos un grupo de idiotas. La extrema derecha ha ganado aquí en América, está en aumento en Europa y, mientras tanto, la izquierda se niega a considerar la idea de que podría estar equivocada sobre sus estrategias o incluso sobre una cuestión política o dos, perdiendo así cualquier posibilidad de alcanzar una base que necesita, pero que han considerado "deplorable".

Estoy tan enojado que podría quemar una efigie de Debbie Wasserman Schultz.

Ah, y P.D. a cada escritor progresivo en internet (si lo que voy a decir no se aplica a vos, decile a alguien a quien aplique): Dejá de escribir sobre cómo "Trump ganó debido a..., como blanco privilegiado y misógino, como si...", y habla con un maldito granjero, veterano o siderúrgico. Es posible que te sorprendas de cuánto mejor sería realmente hacer lo nuestro que pontificar los "prejuicios subyacentes" de la gente con la que, admitamos, nunca pasas el rato y no conoces para nada, porque no se encuentran dentro de un radio de diez millas de un campus o Starbucks.

Ah, y otra P.D., (P.D.D. Supongo): ¿Podemos por favor dejar de tratar de hacer que Hillary Clinton gane el voto popular sobre Donald Trump como una "prueba" de que el Partido Demócrata está bien? No está bien. Todo su voto popular sobre Donald Trump vino de California. Lo que significa que los demócratas no deberíamos sentirnos seguros de que no estamos perdiendo nuestra base sindical de la clase trabajadora porque, créanme chicos, definitivamente la estamos perdiendo. Además, no teníamos ningún problema con el colegio electoral antes de las elecciones, por lo que nuestra repentina protesta por abolirlo después de las elecciones -aunque no es una mala idea- nos hace ver como quejosos perdedores. No está ayudando a nuestras posibilidades para 2018 o 2020. Realmente necesitamos aprender a ser nobles en nuestras pérdidas.

Screen Shot 2018-02-13 at 5.31.25 PM.png
88x31.png