La Comodidad De La Buena Suerte (O, No Todo Sucede Por Una Razón)

"'Es evidente', decía, 'que las cosas no pueden ser de distinta manera a como son: si todo ha sido creado por un fin, necesariamente es para el mejor fin. Observen que las narices se han hecho para llevar gafas; por eso usamos gafas. Es patente que las piernas se han creado para ser calzadas, y por eso llevamos calzones. Las piedras han sido formadas para ser talladas y para construir con ellas ladrillos; por eso, como barón más importante de la provincia, monseñor tiene un castillo bellísimo. Mientras que, como los cerdos han sido creados para ser comidos, comemos cerdo todo el año. Por consiguiente, todos aquellos que han defendido que todo está bien han cometido un error: deberían haber dicho que todo es perfecto'".

Estas fueron las palabras de Pangloss, el tonto "sabio maestro" en la sátira Cándido de Voltaire de 1759. Cándido es un cuento sobre un joven llamado así que - después de soportar el destierro de un castillo, el secuestro y el reclutamiento en un ejército extranjero, la flagelación, el naufragio, un terremoto, un tsunami, un incendio, una batalla con monos cachondos, casi ser devorado por los incas y el robo de ovejas - concluye bastante razonablemente que ninguna de esas cosas sucedió "por una razón" en absoluto, ni eran "para mejor", como le había enseñado Pangloss.

Menciono a Cándido porque creo que es seguro decir que la mayoría de nosotros tenemos un Pangloss en nuestras vidas. Una persona que mira los eventos que nos suceden a nosotros, a los demás o a ellos mismos, y cree firmemente que alguna fuerza del "más allá" los está causando por una razón. Una persona que está muy cerca de afirmar que "la nariz se formó para las gafas" y que "las piernas fueron diseñadas para las medias". Quizás aún más específicamente, el Pangloss en tu vida puede afirmar que todas las cosas, buenas y malas, finalmente funcionan para mejor. En la cultura popular, tal fatalismo podría incluso manifestarse como "supongo que simplemente no estábamos destinados a ser" o "Supongo que no estaba destinado a tener este trabajo".  

A diferencia de Voltaire, brillante como era, no deseo pintar bajo una luz negativa a cada persona que piensa como Pangloss. No debemos suponer que porque alguien cree que "Todo sucede por una razón y para mejor" no es muy brillante. Para muchos es un mecanismo de superación. Para una persona que ha perdido un niño, por ejemplo, puede ser más fácil creer que lo perdió porque "el cielo necesitaba a otro ángel" en lugar de creer que su pérdida fue algo que simplemente sucedió.

Hay personas que, incluso mientras soportan una gran tragedia, encuentran consuelo en la idea de que su tragedia es para un fin mayor y encontrarían incomodidad en la idea de que su tragedia fue en vano. Los Panglosses entre nosotros pueden encontrar consuelo en la idea de que alguna cosa está "en control" en lugar de que el universo sea un lugar de aleatoriedad. Y aquellos de nosotros que nos enorgullecemos de nuestro racionalismo necesitamos mantener nuestra empatía hacia tales individuos. Esto, por supuesto, no es para decir que no podemos rechazar amablemente sus afirmaciones, como estoy a punto de hacer, pero "amablemente" es la palabra clave.

De hecho, es un misterio para mí encontrar refugio emocional en la idea de que una fuerza -más allá del control de uno y más allá de las leyes de la naturaleza- guía sus placeres y dolores (ya sea esa fuerza Dios, el destino, "el universo", o algo más). Supongo que es como Bertrand Russell dijo una vez: "El mundo es un lugar muy confuso que contiene cosas agradables y cosas desagradables mezcladas al azar. Y el deseo de encontrar una pauta o un sistema inteligible es, en el fondo,consecuencia del miedo" (La Conquista de la Felicidad, 1930).

Pero lo que encuentro reconfortante sobre la proposición de que los eventos de nuestras vidas no suceden por una razón más allá de la acción humana y la ocurrencia natural es bastante simple: si la fortuna te sobreviene, no tenés que preguntarte por qué te sucedió a vos o “qué estabas destinado a hacer” con tu fortuna. Podés estar tranquilo sabiendo que las cosas buenas que te han llegado en la vida te han llegado por el amor de una persona o por tu trabajo duro, o simplemente por casualidad. Si la desgracia te sobreviene (como a Cándido), no tenés que preguntarte por qué algún tipo de "mente" consideró apropiado traerte dificultades (de nuevo, ya sea que esa "mente" sea "el universo", dios, el destino, etc.). Podés estar tranquilo sabiendo que, por mala que haya sido tu desgracia, simplemente sucedió, sin orden de lo sobrenatural. Y en los momentos de nuestras vidas donde todo lo que hacemos se siente monótono y aburrido (por ejemplo, el mismo trabajo terrible, el mismo círculo de amigos, la misma dieta), sabiendo que esa situación no es "por una razón", nos autoriza a tomar nuestras vidas en nuestras propias manos y hacer los cambios necesarios para traer nuevamente emoción y alegría, en lugar de esperar que alguna fuerza externa venga y nos rescate. Finalmente, cuando se trata de los que nos han sido quitados demasiado pronto, vuelvo a la lógica de Russell de que algunas personas desean "encontrar una pauta o un sistema inteligible como resultado del miedo", aunque si uno da a esta idea algún pensamiento, la noción de que un poder de algún tipo está orquestando nuestras tragedias debería ser la menos reconfortante de todas.

Ahora, en cuanto a los pocos que no creen que "todo sucede por una razón y, en última instancia, para mejor" debido a experiencias emocionales, sino por un dogma o desidia, deben sacarse los guantes de seda durante la refutación y reemplazar la gentileza con severidad. Llevalos a la pista intelectual y pegá tus puñetazos.

Por ejemplo, preguntales qué tipo de "plan" o "razón" tiene un agente sobrenatural para los abortos espontáneos. Imaginá a una mujer que ha luchado durante años para quedar embarazada, finalmente queda embarazada, crea un vínculo con este bebé dentro de ella durante nueve meses y luego el día del parto el bebé muere. ¿Qué posible motivo del destino/universo/dios podría haber, además del sadismo, para orquestar tal acontecimiento?  

O, por el contrario, digamos que una persona te dice que le pidió al universo/dios/destino que la ayude para aprobar un examen difícil o conseguir un trabajo que deseaba y tuvo éxito en su tarea y piensa que esto prueba su convicción. Respondé en especie, "¿Cómo puede esta fuerza [cualquiera a la que elijan agradecer] haber hecho esto, mientras aún no levanta su dedo cósmico para intervenir en nombre de los enfermos, los hambrientos, los enfermos de cáncer, o aquellos en los países pobres que sufren sequías severas? ¿Estas desafortunadas víctimas no piden además mayores poderes para salvarlos de sus dificultades? " Preguntale a este ardiente creyente del determinismo sobrenatural: "¿Creés que el universo/dios/destino te presta una atención tan especial a vos que se molesta en resolver tus preocupaciones triviales, mientras que las grandes plagas del mundo aún existen? Cómo te atrevés". Presionalos aún más, "¿Qué tipo de mal es esta forma de pensar? ¿Qué nivel de narcisismo, qué nivel de arrogancia, debés poseer para estar bajo la impresión de que una fuerza sobrenatural te presta tanta atención para otorgar a tu vida una miseria severa, un inmenso placer, ambos, o ninguno?

Es completamente despreciable. Y si no hubiera riesgo de repercusión legal, uno debería abofetear a una persona por creer tales tonterías, y aquí, una vez más, enfatizo que estoy hablando solo de personas que creen que "todo sucede por una razón" debido a cualquier dogma o desidia, no a causa de una tragedia personal.

La comodidad de la fortuna es que no hay nada "por encima" para atraparte o "enseñarte una lección" a través del sufrimiento. No hay ningún jefe mafioso invisible que diga "Tenés una buena vida. Sería una pena si algo sucediera". Salvo las consecuencias naturales de las malas acciones, tu sufrimiento no significa que hayas hecho algo mal o que seas una mala persona. No hacemos nada, y lo repito, nada- que justifique la muerte de un ser querido, que justifique el cáncer o  cualquier otra tragedia más allá de nuestra capacidad de prevenir. Y esto debería gritarse a los cuatro vientos, porque seguro no lo gritarán los videntes, los escritores de astrología de tu diario local, los New Age, tampoco ningún ministro. 

La comodidad de la fortuna es que no hay mal en el azar. La casualidad simplemente existe. Y así, con la neutralidad del cosmos en mente, debemos tomar las cosas buenas de la vida con las cosas malas de la vida, y deberíamos intentar, como ya he dicho antes en un artículo anterior, disfrutar el viaje lo mejor que podamos. Porque un día el viaje terminará y ya no habrá más viaje. No hay otra oportunidad. La muerte duele.

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