Hummus

Desde restaurantes escondidos en los Estados Unidos hasta en los Emiratos Árabes Unidos, Afganistán e incluso Indonesia, algo que comí mucho es hummus. Es un alimento básico del Medio Oriente. Ya sea que te sirvan tava de carne de res o kuzu tandır, maraq shuit o kubba, lo más probable es que recibas pan de pita y hummus de antemano.

La historia del hummus es una guerra entre las cientos que se pueden encontrar en el Medio Oriente. Los libaneses afirman que el humus es su invención, el pueblo judío, especialmente en Israel, afirma que el humus es su invención, "los palestinos" reclaman el humus como su invención, y los turcos afirman que el humus es su invención. Sin embargo, desafortunadamente para estas culturas (y muchas otras que reclaman el humus como propio), el origen exacto del plato es un misterio. Las menciones más antiguas se encuentran en libros de cocina egipcios publicados que datan del siglo XIII. Pero este fue un período sangriento en la historia egipcia cuando las fuerzas de Saladino y los cruzados lucharon entre sí en la región y los pueblos circundantes inundaron la tierra de los faraones para ayudar a un lado o al otro, antes de que eventualmente los mamelucos (un grupo de soldados esclavos) derrocaran a los ayyubíes (gobernantes establecidos por Saladino) y ocuparan Egipto hasta 1382. Así que, de nuevo, debido al hecho de que varias culturas estaban en Egipto luchando entre sí y siendo esclavizadas en el siglo XIII, la cultura de la que procede el humus es un misterio.

Lo que no es un misterio es su exquisitez. Pero esto genera otra controversia: olvidate de qué cultura comenzó con el hummus... ¿qué cultura tiene el hummus más delicioso? Y aquí es donde debo tirar leña al fuego. Es Israel, amigos. Los israelíes tienen el mejor hummus.

Las razones de esto son que los israelíes cocinaban demás los garbanzos a propósito (dándole al hummus un sabor "ahumado"), se basan más en el tahini y menos en el aceite de oliva, y hacen la mezcla con la mano en lugar de tirarla en una licuadora (que tiene el efecto de hacer que el hummus sea más espeso).

Aunque en primer lugar hay algunos mitos sobre el hummus que deben abordarse. Mucha gente habla sobre que el hummus es un alimento rico en calorías. Bueno, eso depende. Si comprás el hummus envasado en el almacén o el supermercado, entonces sí, es probable que tenga más calorías. Si hacés tu propio hummus, y especialmente si lo hacés con énfasis en tahini más que en aceite de oliva, debería ser mucho más bajo en calorías. Otro mito es que necesitás mucho aceite de oliva (o aceite de canola) para crear una textura espesa. No. No necesitás una gran cantidad de aceite para que el hummus se espese. Una vez más, más tahini y menos aceite, y te juro que estará bien.

Lo bueno del hummus es que es rico en proteínas, tiene alto contenido de Omega 3, los garbanzos disminuyen el colesterol, el hummus contiene mucho hierro que ayuda a transportar oxígeno a los glóbulos rojos (disminuyendo el riesgo de anemia) y, finalmente, el hummus contiene una feromona que cuando se consume lo hace irresistible para Gal Gadot.

Ingredientes para el hummus israelí:

1 taza de garbanzos secos

2 cucharaditas de bicarbonato de sodio (dividido)

4 dientes de ajo sin pelar

⅓ taza de jugo de limón

1 cucharadita de sal

⅔ taza de tahini (recomiendo la marca de Filadelfia Soom, pero la de Trader Joe también tiene una buena marca)

¼ cucharadita de comino molido

Aceite de oliva

Porciones: 4 tazas

Cómo hacerlo:

Colocá los garbanzos y una cucharadita de bicarbonato de sodio en un recipiente y agregá 2" de agua. Tenés que cubrir el bol con una servilleta o paño y dejarlo durante 8 a 12 horas. Tenés que hacer que los garbanzos dupliquen su tamaño. Una vez hecho esto, tomá los garbanzos y la última cucharadita restante de bicarbonato de sodio y combinalos en una cacerola y luego los cubrís con 2" de agua otra vez. Llevá esto a ebullición (calor medio por aprox. 45 minutos), hasta que los garbanzos comiencen a desarmarse. 

Durante estos aproximados 45 minutos, usá el tiempo para tomar el ajo, el jugo de limón y sal, y ponelos en un procesador de alimentos. Si no tenés un procesador de alimentos, podés hacer como los hombres de las cavernas y poner toda la mierda en una bolsa con cierre hermético y usar un ablandador de carne, pero, la verdad, recomiendo salir y comprar un procesador de alimentos. Vos querés que el ajo, el limón y la sal lleguen a hacerse un líquido espeso (ahora podés ver por qué un ablandador de carne y una bolsa con cierre hermético te llevarían una eternidad). Una vez que los tres ingredientes sean líquidos, vas a dejarlo reposar durante 10 minutos para que el ajo se suavice.

Después de eso, colá el jugo de ajo con limón hasta que salgan todos los trozos gruesos restantes. Agregá el tahini al líquido y agregá ¼ taza de agua helada, luego tomá una cuchara grande y comenzá a revolver. Después de uno o dos minutos de hacer esto, agregá los garbanzos y el comino, y continuá revolviendo durante 4 minutos. Después, suavemente- suavemente, maldición ¡suavemente! - rociá aceite de oliva sobre el hummus y disfrutalo.

Una sugerencia para coberturas:

Pimentón español, perejil y unas gotas de jugo de naranja.

 Disfrutando de un hummus en un restaurante turco en Kabul (Agosto de 2016).

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 Hummus que hice con cordero para cubrir.

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