Escritura, Cordura, Significado Y Muerte

Descubrí que era escritor cuando tenía 13 años. Todo comenzó en el campamento de verano cuando los otros chicos de secundaria en mi cabaña me leyeron las cartas de amor que habían escrito y yo hacía sugerencias como "En lugar de decir [en blanco] ¿por qué no tratas de decir [blanco]?" Eventualmente, mis amigos (e incluso algunos estudiantes más grandes de secundaria en la siguiente cabaña) decidieron que era tan bueno para "decir cosas" que, en vez de escribir sus propias cartas, simplemente me pedían que las escribiera. Pude o no haber estado obligado a cambio de un dólar o dos, pero sin embargo, me atrevería a decir que la mitad de las relaciones de la secundaria que surgieron en el verano de 2004 fueron resultado de mi pluma.

En un momento, una niña comenzó a presumir sobre la dulce carta que recibió de su nuevo novio, luego otra niña y otra, hasta que todas compararon las cartas y se terminó el esquema. Para mi sorpresa, esto no hizo que me ganara su ira, de hecho, gané sus elogios. "¡Es la carta más dulce que recibí de 'Doug'! ¡Sos un gran escritor!"," ¡Sabía que esa letra era demasiado buena para ser de Tom!" Ese fue el momento en que descubrí en qué cosa era bueno. Algunos niños son buenos en los deportes. Algunos niños tocan un instrumento. Pero, en cuanto a mí, decidí que sería escritor por el resto de mis días. Y escribo desde entonces.

Han pasado doce años desde ese verano. Desde entonces hasta ahora he tenido el privilegio de aparecer en varias publicaciones importantes en línea y en algunas menos importantes. Mis escritos me han llevado a entrevistas de radio, nuevos amigos, excelentes trabajos y, tal vez lo más importante, alguna cita amorosa ocasional. Todavía persigo el escurridizo acuerdo por un libro, pero estoy seguro de que en los próximos doce años también habré alcanzado este hito.

Este artículo, esencialmente, es lo que aprendí sobre la escritura hasta ahora. No necesariamente los aspectos prácticos de la escritura, eso lo podés obtener en talleres y conferencias, sino más bien lo que aprendí sobre la naturaleza de escribir. De qué se trata el acto de escribir y por qué la gente como yo lo hace. He llegado a descubrir que el proceso de escritura y la mentalidad de los escritores en general están estrechamente entrelazados con los temas de cordura, significado y muerte. Espero que disfrutes este artículo mientras intento ilustrar cómo.

I

La absurda paradoja de escribir es esta: escribimos porque tememos a la muerte, pero nos pasamos escribiendo todos los días que vivimos. Por supuesto, esta es una "paradoja" sólo para aquellos que no escriben, ya que los escritores tienen una definición de vida y muerte que es diferente a la forma en que otros normalmente entienden ambas cosas. Verás, no es que los escritores tengan miedo de dejar de existir porque temen la pérdida inevitable de su conciencia, sino que temen dejar de existir en la conciencia de los demás. Los escritores saben que los cadáveres de Mary Shelley, Charles Dickens, Upton Sinclair y Ernest Hemingway se descompusieron hace mucho tiempo y que ahora no son más que fosfato de calcio en una caja de madera. Sin embargo, todos ellos todavía están vivos, tal vez incluso más ahora que durante el tiempo en que estuvieron vivos.

¿Como puede ser esto?

De la misma manera que una pareja. Antes de conocer a tu pareja, su existencia no significaba nada para vos. Te importaba menos la forma en que vivía su vida, las cosas que hacía o lo que le sucedía porque eras completamente inconsciente de que compartía el mismo planeta que vos. Pero una vez que entró en tu conciencia, entonces cobró vida y fue de vital importancia para vos. Respiraba mucho antes de que la conocieras y vos respirabas mucho antes de que te conociera, pero los dos sintieron que se llenaba un vacío que nunca supieron que estaba allí cuando ambos entraron en la consciencia del otro. Para ambos, en ese momento uno cobró vida con el otro. Pero imaginemos que tu pareja murió un mes después de que la conocieras. Su voz aún resuena en tu mente. Recordás su personalidad cada vez que se reproduce una determinada canción o aparece una escena en una película. La forma en que olía de repente te traslada cuando entrás en un negocio de perfumes, una zapatería o un local de ropa. "Pero aún está muerta" Sí, lo está, pero podría haber muerto antes de conocerla... entonces ¿qué es diferente? Los recuerdos. No está muerta para vos. Para vos, siempre existirá, a diferencia de antes cuando no había entrado en tu conciencia. En cierto modo, estaba más muerta durante el tiempo en que estaba viva y vos no la conocías que cuando falleció pero aún se conserva en tu memoria. 

Y eso es lo que pretenden los escritores. 

No estamos aterrorizados de la muerte en sí, sino de estar muertos para la gente. De acuerdo, todo el mundo está aterrado de eso, pero los escritores llevamos nuestro miedo más lejos: como escritores, escribimos para que nuestras vidas no solo continúen mientras que nos recuerden aquellos que nos conocen, sino que escribimos con la esperanza de que nuestras escrituras causen que nuestras personalidades y pensamientos internos sean introducidos en la conciencia de innumerables personas que nunca nos conocieron durante siglos a fin de lograr una vida perpetua incluso mientras nos pudrimos.

Charles Dickens no está muerto. Alexander Dumas no está muerto. Robert Louis Stevenson, Edgar Allen Poe, Jane Austen, no están muertos. Lo están, pero nunca lo estarán. Y eso es lo que todo escritor quiere lograr.         

II

No te equivoques: no hay diferencia entre un hombre en una sala de psiquiatría que habla consigo mismo y disfruta de la compañía y un escritor que escribe sabiendo que no tiene lectores y de todos modos invierte horas escribiendo lo que está escribiendo con gusto. De hecho, los escritores que escriben con lectores están igual de insanos, porque cuando comenzaron lo hicieron sin uno y persistieron. Todos estamos más locos que una cabra, realmente lo estamos. La gente normal no escribe. Al menos, no lo hace bien. 

Además, pensá qué tipo de mente se necesita para escribir. Tenés que estar viviendo constantemente en un mundo de fantasía. Mientras estás en el trabajo, mientras estás en casa, mientras comés, mientras te acostás en la cama, tu mente está constantemente deambulando por "realidades" que no son reales en absoluto (o fueron reales hace mucho tiempo, pero de las que no fuiste testigo). Debés hacer esto para crear. Y luego la gente se pregunta por qué los escritores son tan excéntricos/locos por el sexo/mentalmente enfermos/"humoristas"/anti sobriedad/marginados sociales. Es porque vivimos principalmente en nuestras propias cabezas. Existe una línea muy delgada entre la realidad que nuestro cerebro tiene que traducir y las "realidades" que evocamos para nuestra propia diversión. Y no podés hacer eso por un gran período de tiempo y no ser propenso a comportamientos que la sociedad considera "extraños".

Creo que más que en ningún otro momento de la historia, existe una razón aún mayor ahora para que los escritores "vivan dentro de sus propias cabezas" de esta manera, y es que el mundo moderno cada vez tiene menos lugar para nosotros. Oh, a ellos les gustamos, seguro, nos aman. Pero no tienen ningún uso para nosotros. Este es un mundo que valora las habilidades técnicas. Este es un mundo que valora a las personas que conocen las máquinas. Un mundo donde las palabras "autosuficiente", "independiente", "pasión" y "creatividad" solo se utilizan para alentar la iniciativa empresarial, no la escritura. Si sos un escritor en el siglo XXI, el mundo podría adorar leerte, pero también está perfectamente contento con dejarte morir de hambre mientras lo hacen. El esteticismo está muerto. Si no tiene un uso, es un "lujo", no una necesidad. Tal vez este es el único fracaso del racionalismo: permitir la impresión de que los seres humanos no requieren de un alimento más profundo que los nutrientes para nuestros cuerpos y la lógica para nuestras cabezas. Las almas y los espíritus no existen, pero seguramente podríamos usar una palabra como "alma" o "espíritu" para ser una etiqueta temporal para el lugar desconocido dentro de nosotros que, obviamente, necesita arte y belleza para vivir. 

III

Podríamos estar locos como una cabra, pero en realidad yo te consideraría loco por no escribir. Preguntate esto: cuando mueras, ¿qué tendrá de vos la gente que amás? Los objetos no contienen tu "esencia", cualquier dinero que dejes se gastará, la mayoría de las palabras que decís serán eventualmente olvidadas, y las fotografías solo presentan una imagen tuya. Ninguna de estas cosas te devuelve la vida para estar con tus seres queridos una vez que te fuiste. Pero las palabras escritas... te mantienen vivo mucho tiempo después de que te hayas ido. Las palabras se pueden leer y releer, pueden durar siglos y, dependiendo de lo que digan las palabras, pueden causar una impresión duradera en las personas a las que les ha escrito. 

Los escritores escriben libros y artículos sobre muchos temas diferentes. Nos encanta la idea de que nuestros hijos, nietos y bisnietos vuelvan y lean nuestras cosas y tengan una idea de quiénes somos. Pero esta es la cuestión: no tenés que ser un "escritor" para que te recuerden los que amas y los que los siguen. Solo escribe alguna cosa. Es por eso que me parece tan loco cuando alguna persona me pregunta "¿Por qué escribís?" ¿Estás bromeando? La vida y la muerte por sí mismas son intrínsecamente sin sentido. Depende de nosotros hacer que nuestras vidas y muertes sean significativas, y los desafío para encontrar una mejor forma de hacerlo que dejar palabras atrás.  

Si tan solo mi bisabuelo supiera cuántas veces yo y el resto de mi familia leímos las cartas de amor que le escribió a mi bisabuela durante la Segunda Guerra Mundial mientras luchaba contra los nazis en Italia. Gracias a Dios mi bisabuela las guardó. Mi bisabuelo murió cuando mi padre estaba en noveno grado. Esas cartas son todo lo que tengo para conocerlo, y son los únicos elementos con los que mi padre y mis abuelos pueden recordarlo. Debido a esas cartas, puedo imaginarlo cerca de Venecia en un edificio de ladrillos bombardeado, ocultándose detrás de cualquier muro que quede, lloviendo, fumando un cigarrillo para calentarse mientras tiembla y escribe una carta a mi bisabuela. Mi bisabuelo no era escritor. De hecho, se convirtió en vendedor ambulante de muebles después de la guerra. Pero uno pensaría que era el maldito Nicholas Sparks por cómo se leen esas cartas. Escribe algo a la gente que amas. Hazlo ahora. Podrían atropellarte en la calle mañana. Nunca vivas tu vida pensando que tendrás el lujo de un lecho de muerte. Mi bisabuelo no lo tuvo. Murió repentinamente de un ataque al corazón cuando tenía unos sesenta años. Pero mi bisabuela siempre tuvo sus cartas, y ahora nosotros también.

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Como dije, este artículo nunca pretendió ser sobre los aspectos prácticos de la escritura. Esto no se suponía que era una pieza en la que insistía en la importancia de la coma de Oxford o afirmaba con valentía que, de hecho, puedes comenzar una oración con conjunciones de coordinación. En cambio, solo quería convencerte del valor de la escritura, tanto para el escritor como para el lector, y espero haberlo hecho. No muchas personas consideran la escritura como un medio para la felicidad en la vida y como un medio para la inmortalidad más allá de ella.

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